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Prensa y Relatos

Artículo de prensa: Misteriosa Excursión al Mausoleo del Dr. Knoche en el Waraira Repano

La misteriosa excursión al Mausoleo del Dr. Canoche

           Por Adriana López Martínez  @Wayumi_Expediciones

Ubicado en la cara norte del Ávila, cerca de Galipán, está el "Mausoleo del Dr. Canoche", una de las rutas icónicas de nuestro Waraira Repano. Un hermoso lugar lleno de misterio y leyendas, al que se accede bajando en rústico vía la Guaira hasta llegar al sector La Alpargata donde comenzamos una caminata de un par de horas entre la espesa vegetación del bosque húmedo.

 

¿Pero quién fue el Dr. Canoche, como era conocido?

Gottfried Knoche fue un médico cirujano nacido en Alemania en 1813, que emigró a Venezuela a mediados de 1840 para atender a una amplia comunidad germana que requería de los servicios en su idioma.

Hace la equivalencia en la Universidad Central de Venezuela y comienza a ejercer su profesión en La Guaira. Fija residencia y manda a traer a su esposa e hijas de Alemania. Trabaja en el Hospital San Juan de Dios de La Guaira, y es uno de sus fundadores. Combate la epidemia de cólera que azotó a Venezuela en la década de los años cuarenta del siglo XIX. Atiende enfermos sin cobrar, lo que le vale el reconocimiento de la gente. Fue profesor de latín y vice-cónsul de Brasil.

Desde La Guaira comienza a hacer excursiones hacia Galipán y queda enamorado de la naturaleza y el clima nublado, que le recuerdan a La Selva Negra alemana. Adquiere una hacienda ubicada a unos a unos 1000 msnm. con vista hacia el litoral y el Picacho de Galipán. La llama Buena Vista. En principio es un lugar para vacacionar, y luego se convierte en la residencia familiar, a solicitud de su esposa que no se adapta al calor de la Guaira. En Buena Vista acogen amistades con afinidad hacia las ciencias y la botánica, atraídos por la variedad de especies del Ávila.

 

Pero este polifacético personaje es conocido por algo más misterioso y macabro.

Cirujano con amplios conocimientos de química, desarrolla una fórmula a base de cloruro de aluminio para embalsamar cuerpos sin tener que remover los órganos internos. La inyecta en la yugular de los recién fallecidos. Para sus experimentos usa los cuerpos no reclamados procedentes del Hospital, que eran producto de la guerra federal. En la vía hay una réplica de uno de ellos, que se dice que se le cayó de la mula mientras lo subía.

 

En mi excursión a este lugar, me preguntaba: qué motivó a un médico con estudios previos de teología a realizar estos experimentos que se transformaron en obsesión, al punto de momificar a sus familiares conforme fallecían? Sus dos perros no se escaparon, y junto al cuerpo de un soldado, fueron momificados y custodiaban las entradas de la casa. Él mismo dejó preparada la fórmula e indicaciones para que, al morir, fuera embalsamado y exhibido en el mausoleo familiar. Edificación que aún se mantiene. Dentro de la estructura de piedra hay seis nichos cubiertos de mármol con un grueso vidrio para ver los rostros y torsos de las momias.

 

¿Qué sucedía en otras latitudes para esa época?

El mundo estaba atento a las recién descubiertas pirámides egipcias, donde la momificación era un ritual mortuorio que los preparaba para la vida en el más allá. Las momias de las pirámides saqueadas, a las que les atribuían propiedades mágicas eran vendidas en Europa. Recién se publicaba la novela Frankenstein, de Mary Shelley. Estaba en boga el espiritismo y la necesidad de comunicarse con los muertos. Se investigaba sobre el alma y la vida de ultratumba.

Pero volviendo a Galipán, sus experimentos salieron de Buena Vista y llegaron a oídos de influyentes personajes de la sociedad caraqueña. Es así como la familia de Don Tomás Lander, periodista fundador del periódico El Venezolano, le solicita al Dr. Canoche que prepare al finado con su fórmula. Por 40 años exhibieron el cuerpo vestido, maquillado y sentado en el escritorio de su casa, hasta que Guzmán Blanco les solicitó que le dieran sepultura. Se dice que otro presidente de Venezuela, Francisco Linares Alcántara, también fue cliente del médico alemán. La única que se salvó de ser momificada fue su esposa que se regresó a Alemania, otra vez con la excusa del clima de la zona. 

 

De la hacienda, solo quedan las ruinas del Mausoleo y el pequeño laboratorio. Con el fallecimiento de los últimos miembros de la familia, la propiedad quedó sin dueños. No debe haber tenido muchos interesados en adquirirla, con lo macabro de su historia. Quienes visitaban el lugar, aseguraban que las momias originales yacían desmembradas por todo el terreno. Buena Vista fue víctima de vandalismo, unos buscando recrear la fórmula del Dr. Canoche, otros para realizar rituales de brujería. Los últimos restos de las momias fueron lanzados al mar. Quizás por alguien con más respeto que quiso darle paz a los cuerpos y almas de los difuntos. Las momias originales fueron sustituidas por réplicas.

 

La muerte en nuestra cultura sigue siendo un tabú, y las investigaciones científicas en este tipo de prácticas, estarán siempre bañadas de misterio.

 

Finalizamos la excursión con un refrescante baño en una cascada de la zona, donde hay variedad de restaurantes y posadas para comer o pasar un fin de semana diferente. Una ruta altamente recomendada, llena de bellezas naturales que sigue atrayendo visitantes, excursionistas y curiosos al lugar.

 

Para conocer más detalles y videos de esta y otras excursiones visita mi cuenta de Instagram @Wayumi_Expediciones

​​Una ruta encantada desde Caracas hasta los Altos Mirandinos

Antes del boom petrolero existió un proyecto
ferroviario que ahora viaja al pasado

Artículo de Prensa ¨El Tren del Encanto¨

Adriana López Martínez

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Me gusta compartir experiencias que nutren mi entorno, contribuyen a crear identidad y recuperan la fe en nuestro país. Con esa pasión abordé un vagón en un hermoso viaje al pasado.
Antes del boom petrolero existió un proyecto ferroviario que se tejía para comunicar nuestro territorio. Era una ruta de tren que llevaba a los caraqueños hacia los Altos Mirandinos. Su destino era la estación El Encanto. Utilizada como transporte de productos, pero también de turistas que iban a temperar. Saliendo de Antímano comenzamos el trayecto de 12 kms. descendiendo por una rocosa pendiente

paralela a un gasoducto. Colinas y valles enmarcan el paisaje. Al terminar el descenso nos adentramos en un bosque selvático con variedad de especies. Es un bosque “encantado”.


Llegamos a las ruinas del primer vagón para hacer una merienda y tomar fotos. Luego nos esperaba el cruce de varios puentes, el primero con una altura de 50 mts. Un reto que demanda nervios de acero. Más adelante nos encontramos con el primer túnel. Todos con forma de arco, unos 40 mts. de largo y tallados en la montaña.

Cada tren tiene su historia y este no es la excepción. Al pasar por los túneles recordé un suceso de 1963, que parecía sacado de una película del lejano oeste, cuando miembros de la guerrilla asaltaron el tren en busca de armas. El saldo fue de cinco guardias muertos, civiles heridos y varios diputados comunistas presos.

Llegando a las ruinas de la estación principal encontramos una locomotora con varios gobiernos e intentos de recuperación a cuestas.

Tras almorzar, avanzamos entre restos de vagones, mientras recordaba escenas del cine mudo. Después del último puente comenzamos una subida entre árboles y riachuelos. Con la orientación de los guías se hace en 25 minutos hasta llegar a un caserío donde nos esperaba el transporte de regreso.

Esta ruta es una excelente opción que combina trekking, historia y adrenalina. Un lugar que sigue teniendo el mismo encanto que atrajo a turistas de otras épocas.

Para conocer más detalles y videos de esta y otras excursiones visita mi cuenta de Instagram @Wayumi_Expediciones

Artículo de Prensa El Delta del Orinoco, un sistema de vida, un laboratorio fluvial

El Delta del Orinoco:
un sistema fluvial, un laboratorio de vida

Es una experiencia llena de paisajes y reflexiones, de gente hermosa y amable

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